lunes, 11 de marzo de 2019

Cueva de Basotxo, divulgación para l@s niñ@s del Club. Eguino, Araba

En esta ocasión visitamos con los niñ@s del Club la cueva de Basotxo. Además de divertirnos, ell@s aprendieron de arqueología, paleontolología, bioespeleología, arte rupestre y cómo no.... vimos lo sucios y destructivos que somos algunos visitantes a las cavidades, ensuciando, dejando grafitis absurdos, rompiendo formaciones, llevándonos lo que no es nuestro, etc, etc, etc


La facilidad para acceder a esta cavidad conlleva que sea muy visitada y eso lleva a que pueda entrar casi cualquiera y a much@s parece que se les olvida que las cavidades son lugares muy muy sensibles a nuestro paso y nuestro recorrido por ellas debe ir precedido de un absoluto respeto.



Nos preparamos pues para nuestra actividad, como siempre los más peques son los más entusiasmados. 


En nuestro camino pasaremos por cercados para animales. Debemos respetar los cierres y a los animales no darles de comer ni molestarlos.


Tras un agradable paseo llegamos al talud calcáreo que nos aproxima a la cavidad.



En su base podemos buscar entre las piedras caídas, restos de fósiles... 



o picar piedra para hacer polvo de roca... 


Nosotros no vamos a facilitar el acceso a la cavidad, aunque se pueda encontrar fácil en otras páginas webs. Nosotros recomendamos de forma rotunda que la mejor forma de visitar una cavidad es mediante un club de espeleología. A través de ell@s aprenderemos un montón de cosas, sobretodo porque son los principales responsables de cuidar las cavidades y formar a los nuevos "visitantes" y futuros espeleólogos.




Cuando entramos a una cavidad, tenemos que pensar que en ese lugar al que nos adentramos no ha pasado casi el tiempo, es como un lugar sagrado en el que las cosas no cambian, o sí, pero muy poco a poco. De esta forma no podemos entrar como "salvajes" del siglo XXI. Todo aquello que pisemos, que ensuciemos, que rompamos, todo eso se quedará para muchísimos años, al igual que nuestros tontos grafitis y las firmas de nuestra era.........

"Qué gusto sería si dentro de seis mil años los arqueólogos pudieran constatar que nuestro paso por las cavidades en el siglo XXI fue ejemplar por nuestro uso y por nuestra forma de entender nuestro tiempo."



La boca de entrada da paso a una gran bóveda. Teniendo la suerte, el momento y el lugar, podemos disfrutar con preciosos juegos de luces. 

Desde el Club estamos seguros que la divulgación y la formación puede y debe ayudar en nuestra forma de comportarnos en una cavidad.... si supiéramos los secretos que igual esconde, no haríamos el tonto ni el "salvaje".


Primer gran misterio.... las escaladas. Las zonas altas de las cuevas todavía guardan sus secretos. Los Clubs de espeleología de ello se encargan en sus trabajos de exploración. Por lago, barro o sumidero.



La cavidad de Basotxo, como muchas otras tantas de nuestra geografía, fue cavidad sepulcral en un momento de su historia. Como en tantas muchas, recomendamos recorrer los caminos balizados en la cavidad que vamos a visitar. Esta recomendación responde a que fuera de lo balizado, siguen los estudios científicos por parte de arqueólogos y otras ciencias relacionadas con la espeleo.

Así empezamos nuestra visita con diferentes formaciones de cierta altura. L@s niñ@s, ajenos a tanta "ciencia" comienzan a disfrutar en "su salsa".




La cavidad, a parte de tener mucho espacio, tiene agua y fácil recorrido. Lamentablemente en un punto de este recorrido, una piedra "panel" con restos de carbones, es justo una pared donde apoyarse a la hora de subir los visitantes. En nuestra visita lo demostramos. L@s niñ@s pudieron comprobar como nuestro paso por las cavidades "destruye" estas huellas del pasado. 



Durante toda la cavidad se pueden ver los grafitis del siglo XX, firmas en la pared absurdas, algunas de ellas tristemente mezclados con los posibles restos de carbones antiguos, tal y como pasa en tantas otras cuevas de nuestro entorno. Recordar que nuestro paso "torpe" e irrespetuoso tiene un impacto de por sí negativo. Por cierto, también recordar que educar y enseñar este tesoro a nuestro niñ@s les hace respetar aquello que no conocen y que merece nuestra absoluta involucración como espeleólogos.


Si en vez de hacer el "vándalo" nos fijamos en lo que nos rodea, igual podemos ver restos y detalles que son parte de nuestra historia, que son para siempre, no como nosotros individualmente, que somo "pasajeros" y estamos de paso.



En esta cavidad también tenemos la suerte de poder practicar nuestro deporte, realizando varios rápeles desde su segunda planta, para caer a la primera planta.



Y nos falta la sorpresa final, la verdad les costó de encontrar puesto está muy bien escondido y gracias a ello y a una pequeña pista, consiguieron concentrarse, agudizar la vista y encontrar su tesoro.


Tras la aventura de hoy solo nos queda una agradable sobremesa. A parte, si una compañera del club te regala unos canutillos de crema, nata y chocolate por participar en la actividad, darte por muy agradecido, por hoy y por y para siempre.





Postre especial siempre de mano de Turbo Merdeces..... canutillo de hojaldre y chocolate con nata.
Así de bien lo hemos pasado entre niños, niñas, padre y madres... ¡os esperamos en la siguiente salida!





Sakon Espeleologia Taldea Noain
Texto y fotos de Oscar Sicilia

martes, 26 de febrero de 2019

Fin de semana del club en Cantabria




La séptima semana del año fue la elegida para celebrar uno de los fines de semana del club que venimos organizando periódicamente. Tres días repletos de actividades –esta vez centradas en la espeleología- y para disfrutar con los compañeros del club en el albergue de Arredondo, en Cantabria.

El fin de semana prometía ya desde el mismo viernes, con los grupos de Whats-App echando humo, y con los coches cargados para salir pitando para Cantabria. El pronóstico del tiempo, maravilloso. 27 grados de máximas en pleno Febrero. ¿Qué más podemos pedir?

Nos vamos juntando todos en el albergue. Los más valientes, arnés en mano, se dejan llevar por las ganas y se van a la via Ferrata del Risco con nocturnidad y alevosía. ¡Que afición! Y como no tenían suficiente, deciden perder un móvil en las inmediaciones para buscarlo tranquilamente entre zarzas y matorrales.

El resto, aprovechamos para ir poniéndonos al día; nos hemos juntado muchos y hay muchas cosas para contar. Charla para aquí, charla para allá, y como era de esperar la cosa se estira hasta horas intempestivas. 
 
 
...SABADO...
 



El despertador nos pilla todavía en el tercer sueño. Hoy toca madrugar, va a ser un día largo y hay que aprovecharlo. El planteamiento es sencillo: Dos grupos. Grupo verde ira a la travesía de Tonio-Cañuela. Grupo azul, a la cueva del Escalón y a las primeras salas de Coventosa. El primero que llegue al albergue, ¡se bebe las cervezas!
 
El grupo verde no duda ni un instante. Desayunan fuerte, y antes de que el sol salga del todo, están cargando los bártulos en los coches. Con la legaña todavía colgando salen pitando para la travesía, les espera un largo día por delante, y tienen la esperanza de encontrar alguna cerveza a la vuelta.  

 
 




Tal y como decía el hombre del tiempo, el día amanece perfecto. El sol ya está empezando a calentar el valle, y las vistas son preciosas en la aproximación. Casi hasta da pereza meterse bajo tierra.

 



Se instala el pequeño pozo de entrada y toca meterse en faena. Primer pozo, segundo pozo, tercer pozo, esto marcha rodando. Todo muy bonito hasta que llega… la diaclasa vertical. Primera novatada para los primerizos en la travesía, un estrecho P13 sinuoso que hace que los espeleólogos “de buen año” suelten algún que otro improperio. -¿Quizás no tendríamos que haber desayunado tanto?


 



Algún que otro pozo más, y en un santiamén se baja a la cueva de Cañuela, en la enorme sala Olivier Guillaume.
 





A partir de aquí es un bonito paseo por la cueva, disfrutando de los grandes volúmenes de la cavidad; un poco de almuerzo, unas fotos por aquí, -¿Alguien está mirando la topografía?...                             
              

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El equipo azul, mientras tanto, no pierde el tiempo. Han aparcado ya en el parking de Coventosa y marchan a buen ritmo hacia la cueva del escalón.




Hoy nos guía Ibai. Ibai es un intrépido espeleólogo cuyo afán de exploración no tiene parangón. Es su primera vez en la cueva del Escalón, pero eso no lo amedrenta lo mas mínimo, ¡ya tiene 6 años! A su lado va Adrian, su lugarteniente, que con sus 10 años cuida de Ibai como un campeón.


Ibai y Adrian, preguntando a los lugareños.
 



La cueva empieza con una amplia galería con forma de viejo cañón. Algunas formaciones  van apareciendo, a cada cual con forma más caprichosa. Que si un “Popeye” por aquí, que si un elefante por allá. Antes de darnos cuenta nos hemos plantado en la primera dificultad, una trepada de 4 metros.  Puede parecer poco, pero para Ibai, que todavía no levanta mucho del suelo, ¡es toda una montaña! No hay ningún problema, tenemos unas cuantas cuerdas que nos ayudaran con la tarea.


 



A partir de aquí hay que estar pendientes, según las indicaciones que nos han chivado antes de entrar, a la izquierda hay un paso estrecho que nos lleva a unas bonitas salas. Ibai manda a sus mejores exploradoras a localizarla, y enseguida las encuentran.


 



Efectivamente, son muy bonitas, y además, un señor de amarillo que habla mucho nos da una explicación de cómo se han formado esas estalactitas tan curiosas. Aprovechamos para sacar alguna foto, y vamos a visitar el lago antes de salir de nuevo al exterior. ¡Menuda aventura!


 



El día todavía da para mucho, así que tras un buen bocadillo se forma un pequeño grupillo para ir a Coventosa. Esta vez les toca a los novatos del club, aprovecharemos para montar algún pequeño rapel para practicar y para visitar la sala de los fantasmas de Coventosa. Una sala preciosa que no deja indiferente a nadie. De nuevo, aprovechamos para hacer algunas fotos, sin prisa, y poco a poco hacia afuera a practicar el ascenso por cuerda. 





 
Empieza a oscurecer el día, así que toca volver a casa. -¿Habrá vuelto ya el equipo verde?
 


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El montón de cervezas está intacto, señal de que no han venido todavía. Vamos preparando la barbacoa porque seguro que llegan con hambre.  ¡Y tanto! Un par de horas después aparece todo el grupo. Parece ser que se han “despistado” un poco en la travesía. -¡Te dije que era por la izquierda!- murmulla alguno. -Más vale que han sido buenos y nos han dejado cena-


  


Nada que unas buenas costillas no puedan remediar. Y además, tras la cena hay una sorpresa para todos los presentes. ¡Un sorteo de material! Mosquetones, botiquines, mochilas, y hasta una cuerda de 100 metros.  Unas horitas más de sobremesa y todo el mundo a dormir con su regalo bajo el brazo. Que no se diga que no hemos aprovechado el día.


 

 

...DOMINGO...

 


De nuevo, un sol espléndido nos recibe por la mañana. Hoy visitaremos Cuevamur, una de las cuevas mas conocidas de la zona.  



Ibai, no obstante, se ha enterado de unas bonitas ciervas que hay pintadas en la cercana cueva de Covalanas. Así que se las ingenia para que sus padres y otros cuatro compañeros le acompañen a la cavidad.




 



Allí nos espera un guía, que nos enseñara esta bonita cueva descubierta años atrás por un cura local. En ella se pueden ver un montón de pinturas rupestres, en las que se representan varios animales en diferentes escenas. Es impresionante ver la calidad con la que pintaban nuestros antepasados, parece que las figuras quisieran salir de la roca. ¡Cuánto está aprendiendo Ibai!



 

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Mientras tanto, los más perezosos, se están preparando para entrar a Cuevamur. Delante de su gran boca, escavada en una pared vertical, disfrutan de las vistas que ofrece la altitud. Esta cueva, conocida desde tiempos remotos, se ha utilizado históricamente para multitud de usos.


 

Poco a poco van entrando. La idea es hacer la circular, que permite visitar la mayoría de la cavidad. Esta empieza con un laminador y con varios pasamanos, que nos ponen enseguida en lo alto de la gran sala central, donde se rápela hasta su fondo.


 

Aquí comienza la circular, por varios rincones realmente bonitos de la cavidad, que invitan a fotografiarla y a visitar con calma sus galerías, hasta llegar de nuevo por otra galería a la gran sima, donde podremos recoger la cuerda y salir hacia el exterior.


 



Ahora sí, va siendo hora de ir terminando el fin de semana. Unas cañas por aquí, unos pinchos por allá, y despedidas por todos los lados. Se ha terminado pronto, pero ha sido un fin de semana intenso.


 

Poco a poco vamos volviendo todos a nuestras casas, y a la rutina. Apenados porque se termina el fin de semana, pero contentos de haber disfrutado de la mejor de las compañías en el mejor de los parajes. ¡Volveremos!