domingo, 8 de octubre de 2017

Aprendemos y colaboramos con la biología subterránea. Guipúzcoa.

Organizado por el Club Amarozko Mendi Elkartea Espeleo Taldea, colaboramos con biólogos de la Universidad Pública Vasca en una jornada en la que aprenderemos a reconocer una pequeña selección del hábitat biológico subterráneo de nuestras cavernas. 



Los más pequeños son los más ilusionados en esta actividad, donde seguro veremos arañas, mosquitos y muchos insectos. Y por supuesto traen su propio laboratorio profesional.




Nada más entrar a la cueva tenemos la primera lección. Todo insecto que vemos en la entrada no vale para este tipo de estudio. Los insectos que queremos observar tienen que estar fuera de toda luz. Pero eso es fácil, solo tenemos que adentrarnos unos 10 metros.


Empezamos a ver los primeros arácnidos y sus huevos colgando de capullos de tela de araña. 



También encontramos colgando de las raíces de un árbol del exterior, huevos de Opilion, un tipo de arácnido. Con la ayuda de la lupa se pueden ver incluso los ojos. 



Se peinan palmo a palmo las paredes y el suelo, donde otros pasamos y no vemos nada, los biólogos nos sorprenden. En este caso hace falta agudizar mucho la vista.



Este diminuto punto blanco es la cáscara de un caracol. Una vez nos fijamos bien, hay unos cuantos por toda la pared. Luego nos enteramos de que este caracol está siendo estudiado por uno de los biólogos al que acompañamos, atribuyéndose su descubrimiento.


Si todos estábamos atentos a las explicaciones de los biólogos, especialmente los niños fueron quienes más paciencia tuvieron y quienes más bichitos encontraron.


Uno de los insectos favoritos que más llamaban la atención es el pseudoescorpión. Se pueden distinguir perfectamente las pinzas tipo cangrejo y su forma de escorpión. Están habituados a la humedad y a la oscuridad total de las cavernas desde hace millones de años. 



En las zonas con agua también encontramos vida subterránea. Fijándonos muy bien podemos encontrar un tipo de quisquilla de agua dulce.


Son muy pequeñas y casi transparentes. Nos cuentan que cuando se seca la charca, se entierran en el barro y consiguen sobrevivir.  





¡Papá, papá, un tricóptero!




Enlazamos la visita a esta cueva para bajar una sima cercana. Esta vez solo bajarán unos cuantos con muchas ganas de sima.



Nada más bajar encontramos unas salamandras.



Aquí también encontramos pseudoescorpiones, arañas y otros insectos. 


Día cumplido, hemos aprendido la gran biodiversidad que vive en nuestras cavernas, solo es cuestión de fijarnos y respetar a estos especiales y diminutos seres. 


Con todo el trabajo terminado nos vamos para casa, eso sí antes de irnos Iñaki nos pone los dientes largos..... otra sima que no conocíamos. ¡Volveremos pues!



No podremos olvidar todo lo que hoy hemos aprendido  y que esperemos sea la semilla para que miembros del Club se apasionen por la biología subterránea, una de las ramas de esta ciencia menos explorada y enigmática. 




Sakon Espeleologia Taldea
Texto de Oscar Sicilia.
Fotos de Josu Senderos, Jose Garcia, Ismael Dos Santos y Oscar Sicilia.



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