martes, 31 de mayo de 2022

Ruta Los Infiernos desde Respomuso, Valle de Tena, Aragón.

El fin de semana del 28-29 de mayo, Sakon Espeleo Taldea tenía previsto en su calendario de salir subir a cinco de los tresmiles del macizo del Vignemale haciendo noche en el refugio de Bayssellance. El lunes día 23 un correo electrónico nos informa de que problemas con la meteo impiden al helicóptero llevar los suministros para la apertura del refugio que se retrasa al día dos de junio. Reserva anulada. ¿Qué hacemos?

Si no sale el plan A, buscamos un plan B. Nos vamos hacía Respomuso y a los Infiernos. Inicialmente el plan básico consiste en subir el sábado a dormir al refugio y el domingo a los Infiernos y bajar. 
 

Pero los planes siempre tienen variantes u opciones. Algunos, Lander, David, Marino y Aitor, decidieron hacer el sábado por la mañana el barranco estrella del valle de Tena, el Gorgol y como se les hizo corto también hicieron Os Lucas. Que mejor que unos rápeles, saltos, destrepes y un buen baño para empezar el caluroso fin de semana. 
 
 
Otros, los más jóvenes, Helena, Mikel y Jordi se decidieron por subir al Pico Frondella por la Combe Vallon y el contrafuerte Ledormeur. Ascendieron en primer lugar la Frondella Central, luego el Pico con sus 3.060 m, de allí a la Frondella norte y a la Punta dera Breca (Aguja Cadier) para volver a descender por el mismo itinerario.

Otros, José Luis, Teresa, Ion, Kobi, Aitziber y Xabier, elegimos subir por la GR11 del embalse de la Sarra al de Respomuso pero a mitad de camino desviarnos a la izquierda por una exigente pala para llegar a los ibones de Arriel que encontramos desbordantes de belleza, todavía medio cubiertos por la nieve que dejaba pequeños iceberg flotando en su superficie. 
 

Después de descansar plácidamente en la orilla, una senda horizontal nos llevó cómodamente al refugio donde nos esperaban los más madrugadores Ruben, Maitane, Arantza, Amaia, Adrian, Saul, Tono, Edurne y Kepa.

Lamentablemente Maider después de llegar al refugio constató que todavía tenía que recuperarse e inteligentemente decidió volverse y no forzar al día siguiente. En total, 21 mendizales que disfrutamos de las cómodas instalaciones del refugio que David Abajo y su familia mantienen con cariño. Una buena cena y a dormir que mañana toca paliza!
 

El domingo 29 para las 6:30 todos estamos puntuales desayunando para reponer fuerzas para el largo día que nos espera. A las 7:30 comenzamos nuestra ruta siguiendo la GR-11 que rodea el embalse de Respomuso hacia el este para luego girar hacia el sur penetrando en la majada de Llana Cantal hacía el ibón del mismo nombre cubierto totalmente de nieve a estas alturas de la temporada. Una parada para poner los crampones, coger el piolet y reponer fuerzas antes de afrontar la subida al collado que la nieve dura a primera hora de la mañana nos facilita.
 

El cuello de Tebarrai o Piedrafita con sus 2.782 metros de altura está bien protegido por una sirga que facilita superar los últimos metros.


Allí Rubén, Maitane y Aitor, los mejores hidratados eligen ascender al solitario Pico de Tebarrai que con sus 2.886 metros de altura se convierte en un mirador único de una infinidad de vistas a 360º. El resto seguiremos hasta el cuello del Infierno a 2.721 metros desde donde veremos allí a lo lejos y bien alto como Rubén, Maitane y Aitor se deleitan con buenos tragos de la bota para celebrar su cima. En este punto, los más alpinistas, Mikel y Jordi se prepararán para comenzar su ascensión por las palas nevadas del corredor norte. Bien equipados con arnés, casco, cuerda, crampones, piolets, tornillos de hielo y demás afrontarán la pala cuya nieve dura y consistente les hará progresar con más facilidad de la esperada.

El resto nos dirigiremos inicialmente hacia el Garmo Blanco, la primera cumbre de la Quijada de Pondiellos o Picos del Infierno. Subiremos directamente al Garmo Blanco por la vertiginosa cresta que pone en aprietos a más de uno, pero donde el liderazgo de Lander, David y José Luis nos ayuda a los menos avezados. Es verdad que la belleza de la vista que nos proporciona innumerables cimas y preciosos ibones ayuda. 
 

Aquí dejaremos nuestras mochilas y progresaremos por encima de la Marmolera hasta la cima Central, la más elevada con sus 3.082m. La Marmolera vertiginosa con buenas caídas a ambos lados nos obligará en varios puntos a usar las manos, pero se podrá cruzar con relativa seguridad.
 

Mientras nos abrazamos, sacamos las fotos de rigor y preparamos la foto de grupo, mandamos a Mikel a que, en representación de todos, prosiga hasta la cumbre Oriental con sus 3.076m. Todavía tendrá tiempo para sacarnos una foto desde el collado.
 

Tenemos que cruzar de nuevo la Marmolera para volver al Infierno Occidental y empezar a bajar, aunque antes picaremos algo rápidamente porque todos queremos descender lo antes posible. Hemos sufrido demasiado subiendo por lo que todos queremos dejar atrás la zona más complicada. David nos guía toda la senda de bajada, aunque siempre con la mirada atenta de Lander que volverá a ascender al Garmo Blanco a recoger algún bastón dejado allí en la ascensión. Algún tramo más expuesto nos obligará a extremar la precaución, pero las ayudas entre compañeros avisando donde poner el pie y donde echar la mano facilitan y siempre dan seguridad. 
 
 
 
Un último destrepe, que David liderará por una canal de bajada mientras que Lander lidera por otro canal paralelo, nos llevará hasta una pala de nieve que descenderemos hundiéndonos en algún caso hasta la cintura y donde alguno necesitará ayuda para salir de la nieve. La verdad es que bajaremos rápidamente esta pala hasta el collado del infierno donde pensábamos recuperar fuerza, pero un fuerte viento nos incomoda y decidimos dirigirnos hacia el cuello de Piedrafita volviendo a calzar crampones nuevamente. Superamos el collado y por la nevada majada de Llena Cantal descendemos rápidamente 450 metros de desnivel.

Tras quitar los crampones únicamente los abundantes riachuelos producto del deshielo nos dificultarán seguir la senda que nos llevará de vuelta al refugio. Allí comeremos abundantemente, beberemos todavía más para rehidratarnos e iremos tomando el camino de bajada hasta el embalse de la Sarra. Son dos horas de continua bajada donde el agua mana por doquier. Numerosas cascadas, fuentes, manantiales brotan y refrescan el ambiente y nos ayudan a superar los últimos kilómetros del agotador día que hemos disfrutado hoy.
 
 
Sakon Espeleología Taldea Noáin

Texto de Xabier Azanza, fotos de David Liroz y Lander Ugalde.

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